La leishmaniosis es una zoonosis de distribución global, endémica en más de 70 países. Es posiblemente la enfermedad más importante en los perros de los países mediterráneos.
La leishmaniosis está causada por diferentes especies de protozoos del género Leishmania, siendo Leishmania infantum la más representativa, y el perro es su principal reservorio.
El parásito completa su ciclo biológico en dos hospedadores: uno vertebrado y otro invertebrado (el flebótomo). La enfermedad se transmite a través de la picadura del insecto (el flebótomo).
La leishmania se transmite principalmente por la picadura de dípteros del género Phlebotomus (un insecto), aunque también se han descrito otras vías de transmisión como la vía transplacentaria, venérea o mediante transfusiones sanguíneas.
El período de actividad del flebótomo, durante el cual puede infectar a nuestros animales, es entre los meses de mayo y noviembre. En los países de la cuenca mediterránea, la presencia del vector es muy elevada tanto en zonas periurbanas como rurales.
¿Cuáles son los síntomas?
Los animales afectados presentan signos muy inespecíficos y el cuadro clínico es muy variable.
Manifestaciones clínicas de la leishmaniosis canina:
- Generales: inflamación de ganglios, letargia, pérdida de peso, fiebre, vómitos, diarrea, hemorragias nasales, aumento de la sed y la micción
- Cutáneas
- Oculares
- Otras: cojera, miositis, signos neurológicos
Los animales infectados pueden pasar un largo período de incubación antes de mostrar síntomas, que puede variar entre 3 meses y 7 años. Durante todo ese tiempo pueden desencadenarse distintos mecanismos patológicos y extenderse la infección a numerosos órganos y sistemas (bazo, ganglios linfáticos, piel y mucosas, hígado, páncreas, testículos, intestino…). Por ello, es fundamental realizar controles periódicos para poder detectar esta enfermedad a tiempo, ya que en algunos casos puede ser mortal.
¿Cómo saber si mi perro tiene leishmaniosis?
Debes acudir a tu veterinario, quien podrá realizar pruebas de diagnóstico indirecto (que evalúan la respuesta del organismo tras el contacto con el parásito) o pruebas de diagnóstico directo (que permiten identificar al parásito o su material genético).
¿Existe tratamiento?
Sí, existen distintos protocolos terapéuticos según los resultados de las pruebas y el estadio de la enfermedad.
Además, al tratarse de una enfermedad crónica, será necesario realizar seguimientos periódicos para controlar su evolución y detectar posibles complicaciones o patologías asociadas.
¿Cuál es el pronóstico?
El pronóstico depende de la gravedad de los signos clínico-patológicos y de la presencia de enfermedades concurrentes.
¿Qué podemos hacer para prevenir la leishmaniosis canina?
La prevención es uno de los aspectos más importantes. El perro juega un papel fundamental en la transmisión de una enfermedad que afecta a más de 2 millones de personas cada año.
Hay que tener en cuenta que la leishmaniosis es una enfermedad grave, con un tratamiento costoso y que no es curativo. Por ello, es vital aplicar el mayor número posible de estrategias para limitar su transmisión y, si aparece, reducir al máximo la gravedad de los síntomas.
Actualmente, las medidas preventivas incluyen:
- Realizar revisiones periódicas para detectar portadores asintomáticos (animales positivos que no muestran síntomas). Es recomendable hacerlo al finalizar el periodo de transmisión.
- Utilizar repelentes (normalmente combinaciones a base de piretrinas y piretroides), disponibles en forma de collares o pipetas, para reducir el riesgo de transmisión.
- Administrar vacunas.
- Utilizar fármacos inmunomoduladores que ayuden a evitar que los animales infectados desarrollen la enfermedad.
