Cómo cuidar a tu perro o gato cuando se hace mayor

Hacerse mayor es un proceso natural. Con el paso de los años, las necesidades de nuestros perros y gatos cambian y pueden aparecer alteraciones que afecten a su salud, movilidad o calidad de vida.

No todos los animales envejecen de la misma manera. La raza, el tamaño, el estilo de vida, el peso y el estado de salud influyen en este proceso. Por eso, cuando nuestra mascota entra en la etapa sénior, es especialmente importante observar los pequeños cambios del día a día y mantener un seguimiento veterinario regular.

En Trivet Clínica Veterinaria de Calafell queremos ayudarte a cuidar de su salud también durante esta etapa.

¿Qué cambios podemos observar en una mascota sénior?

Algunos signos del envejecimiento pueden aparecer de forma progresiva y pasar desapercibidos porque nos acostumbramos poco a poco a ellos.

En perros y gatos sénior conviene prestar atención si observamos cambios como:

  • Menos ganas de pasear, jugar o moverse.
  • Dificultad para levantarse después de descansar.
  • Menos agilidad para subir escaleras o saltar.
  • Cambios de peso o de condición corporal.
  • Cambios en el apetito o en la cantidad de agua que bebe.
  • Alteraciones en los hábitos de sueño.
  • Cambios de comportamiento.
  • Pérdida de visión o audición.
  • Problemas en la boca o los dientes.
  • Rigidez o dificultades de movilidad.

Algunos de estos cambios pueden estar relacionados con la edad, pero también pueden ser el primer signo de un problema de salud. Por eso es importante no dar por hecho que todo es simplemente consecuencia de hacerse mayor.

¿Por qué son importantes los controles veterinarios en perros y gatos sénior?

Los controles veterinarios nos permiten valorar la evolución de nuestra mascota a medida que envejece y detectar posibles cambios que en casa pueden ser difíciles de identificar.

Conocer sus hábitos, su actividad, cómo come, cuánto bebe, cómo se mueve o si ha habido cambios en su comportamiento aporta información muy útil para valorar su estado general.

Además, algunas alteraciones pueden desarrollarse de forma progresiva antes de que aparezcan signos evidentes.

El objetivo del control geriátrico es realizar un seguimiento de la salud de los perros y gatos durante esta etapa y poder actuar cuando se detecta cualquier cambio que requiera atención.

La movilidad también forma parte de la salud de una mascota sénior

Uno de los aspectos a los que conviene prestar especial atención en los animales de más edad es la movilidad.

La osteoartrosis es una enfermedad degenerativa de las articulaciones que puede provocar dolor, rigidez y dificultad de movimiento. Sus signos no siempre son evidentes y, en muchas ocasiones, aparecen de forma gradual.

Podemos pensar que nuestro perro simplemente “ya no tiene tantas ganas de pasear” o que nuestro gato “ya no salta porque es mayor”, cuando detrás de ese cambio puede existir una molestia articular.

Algunos signos que podemos observar son:

  • Le cuesta levantarse después de dormir o descansar.
  • Camina con más rigidez.
  • Pasea más despacio o se cansa antes.
  • Tiene menos ganas de jugar.
  • Evita subir escaleras.
  • Duda antes de saltar o deja de hacerlo.
  • Cambia de postura con frecuencia cuando descansa.
  • Se muestra más sensible o irritable cuando lo tocamos.
  • En los gatos, deja de subir a muebles o lugares elevados a los que antes accedía sin dificultad.

En los gatos sénior, especialmente, los signos pueden ser muy sutiles. Un cambio en la forma de saltar, moverse, asearse o utilizar determinados espacios de casa puede ser una señal de que algo ha cambiado.

No todo es “cosa de la edad”

Uno de los errores más habituales es asumir que la pérdida de movilidad o de actividad forma inevitablemente parte del envejecimiento.

Hacerse mayor comporta cambios, pero el dolor no debería considerarse una consecuencia normal de la edad.

Si detectamos dificultades de movimiento, rigidez o cambios en la actividad de nuestra mascota, una revisión veterinaria permite valorar si existe algún problema articular y determinar qué medidas pueden ayudar a preservar su confort y calidad de vida.

Mantener un peso adecuado, adaptar la actividad física a cada animal y ajustar el entorno a sus necesidades también puede ser especialmente importante en perros y gatos geriátricos o de edad avanzada.

Pequeños cambios que pueden aportar mucha información

Convivir cada día con nuestra mascota nos permite detectar cambios que quizá no serían visibles en una visita puntual.

Pregúntate:

¿Le cuesta más levantarse?

¿Ya no salta como antes?

¿Ha reducido los paseos o el juego?

¿Bebe más agua?

¿Ha ganado o perdido peso?

¿Duerme más o ha cambiado su comportamiento?

Si la respuesta a alguna de estas preguntas es sí, coméntalo con tu veterinario. Esta información puede ser muy útil para valorar la salud de una mascota sénior.

Cuidar de una mascota sénior también es prevención

Los años que compartimos con nuestros animales nos permiten conocerlos muy bien. Precisamente por eso, detectar un pequeño cambio y consultarlo a tiempo puede ayudar a cuidar mejor de su salud.

El seguimiento veterinario durante la etapa sénior nos ayuda a prestar atención no solo a su estado general, sino también a su movilidad, confort y calidad de vida.

Si tu perro o gato tiene más de 7 años, es un buen momento para revisar su estado general de salud y prestar una atención especial a sus articulaciones y movilidad.

Porque hacerse mayor no significa dejar de disfrutar. Cuidamos de su salud en cada etapa de la vida.

Pide cita en Trivet Clínica Veterinaria de Calafell.